Dinys Luciano, Kreena Govender, Wendy Alba y Jenedith Montenegro
Integrativa online DVCN, BOLD Global Alliance, COSALUME y FUNDEPRE
De la evidencia científica a una intervención comunitaria
La evidencia científica demuestra de manera consistente que la actividad física y el deporte constituyen herramientas efectivas para promover el bienestar emocional de las y los adolescentes, más allá de sus beneficios para la salud física. Diversas revisiones sistemáticas muestran que la participación regular en actividades físicas se asocia con menores niveles de ansiedad y depresión, mayor autoestima, mejor regulación emocional, fortalecimiento de las habilidades sociales y un mayor sentido de pertenencia (Lubans et al., 2016; Rodriguez-Ayllon et al., 2019; Li et al., 2024). Estos beneficios son especialmente relevantes cuando las actividades se desarrollan en entornos seguros e inclusivos, con oportunidades de interacción positiva entre pares (Li et al., 2024). Sobre este marco conceptual se diseñó Niñas en Movimiento y Bienestar (NIMOBI), un programa piloto que actualmente se implementa en Bolivia y República Dominicana con el propósito de fortalecer el bienestar emocional de adolescentes de 13 a 17 años mediante una combinación estructurada de actividad física, reflexión grupal y apoyo entre pares.
Figura 1. Modelo conceptual de NIMOBI para la promoción del bienestar emocional de las adolescentes mediante actividad física, deporte y participación comunitaria.

La Figura 1 resume los principales componentes del modelo conceptual de NIMOBI. El bienestar emocional de las adolescentes constituye el objetivo central del programa y se fortalece mediante seis componentes interrelacionados: actividad física y deporte, desarrollo de habilidades para la vida, participación de las familias y hogares, articulación comunitaria, posicionamiento y apropiación comunitaria, y un sistema de monitoreo, evaluación y aprendizaje orientado a la mejora continua y al escalamiento del modelo.
Un modelo integral que involucra a adolescentes y sus familias
El programa incorpora dos componentes complementarios. El primero está dirigido a las adolescentes y consiste en ocho sesiones grupales que integran actividad física recreativa, deportes no competitivos, ejercicios de reflexión y el desarrollo de habilidades socioemocionales, como la autoestima, el manejo de emociones, el afrontamiento del estrés, la comunicación, las relaciones saludables, el liderazgo y la construcción de proyectos de vida. Esta combinación responde a la evidencia que indica que las intervenciones comunitarias y escolares que integran movimiento, interacción social y espacios seguros de conversación producen beneficios consistentes sobre la salud mental y el desarrollo positivo de adolescentes (Rodriguez-Ayllon et al., 2019; Li et al., 2024). El segundo componente está dirigido a madres, padres, tutores y redes de apoyo mediante un programa psicoeducativo paralelo que busca fortalecer el acompañamiento familiar y reforzar, desde el hogar, los aprendizajes desarrollados durante las sesiones con las adolescentes. La evidencia muestra que el involucramiento familiar favorece la adherencia a los programas, incrementa la práctica de actividad física y potencia los beneficios para el bienestar emocional de niñas, niños y adolescentes (Rastogi et al., 2023; Foster et al., 2019).
Comunicación para transformar normas sociales y aumentar la participación
NIMOBI incorpora, además, una estrategia de comunicación concebida como parte de la intervención y no únicamente como una actividad de difusión. A través de campañas en redes sociales, materiales audiovisuales y mensajes positivos protagonizados por referentes del deporte femenino, el programa busca aumentar la visibilidad del bienestar emocional en las adolescentes, reducir el estigma asociado a la salud mental y promover narrativas centradas en las capacidades, el liderazgo y las oportunidades para las niñas y adolescentes. La literatura sobre comunicación para el cambio social muestra que las intervenciones que utilizan modelos aspiracionales, fortalecen las normas sociales positivas y promueven el sentido de pertenencia pueden incrementar la participación comunitaria y facilitar cambios sostenibles en comportamientos relacionados con la salud (Robinson et al., 2014; Abroms & Maibach, 2008).
Generar evidencia para aprender, mejorar y escalar
Finalmente, el piloto incorpora un sistema simplificado de monitoreo y evaluación diseñado para ser implementado por organizaciones comunitarias, escuelas e instituciones locales con recursos limitados. El sistema incluye mediciones antes y después de la intervención, registros de implementación, asistencia, satisfacción de las participantes, observaciones de las facilitadoras y seguimiento de procesos de referencia y contrarreferencia cuando es necesario. Esta estrategia permitirá evaluar no solamente la factibilidad de implementación en distintos contextos, sino también generar evidencia sobre cambios en bienestar emocional, autoestima, apoyo social y habilidades personales. El diseño responde a los principios de la ciencia de la implementación, que destacan la importancia de evaluar simultáneamente los resultados, la calidad de la implementación, la aceptabilidad, la factibilidad y el potencial de escalamiento de las intervenciones (Proctor et al., 2011; Glasgow et al., 2019). La experiencia piloto en Bolivia y República Dominicana busca demostrar que es posible desarrollar programas de promoción del bienestar emocional técnicamente sólidos, adaptables a distintos contextos, replicables y sostenibles utilizando recursos locales y facilitadoras adecuadamente capacitadas.
Principios de diseño del modelo NIMOBI
- Basado en evidencia científica. Las decisiones programáticas se sustentan en la mejor evidencia disponible y en la generación continua de nuevo conocimiento.
- Enfoque territorial y descentralizado. El modelo fortalece las capacidades locales y adapta su implementación a las necesidades, los actores y los recursos de cada territorio.
- Participación comunitaria. Adolescentes, familias, escuelas, organizaciones comunitarias y gobiernos locales participan como corresponsables en el bienestar de las adolescentes.
- Implementación factible y sostenible. El programa prioriza intervenciones de bajo costo, facilitadoras no especializadas capacitadas y el uso eficiente de los recursos para favorecer su continuidad.
- Aprendizaje continuo para la mejora y la expansión del modelo. El monitoreo y la evaluación orientan la mejora continua y generan evidencia para adaptar y ampliar el modelo a distintos contextos.
Forma de citar: Luciano, D., Govender, K., Alba, W., Montenegro, J. (2026, julio). NIMOBI: un modelo comunitario basado en evidencia para promover el bienestar emocional de las adolescentes (NIMOBI). Perspectivas Integrativas. Integrativa online DVCN. https://integrativa-online.com/blog/
Referencias
Abroms, L. C., & Maibach, E. W. (2008). The effectiveness of mass communication to change public behavior. Annual Review of Public Health, 29, 219–234. https://doi.org/10.1146/annurev.publhealth.29.020907.090824
Foster CE, Horwitz A, Thomas A, Opperman K, Gipson P, Burnside A, Stone DM, King CA. Connectedness to family, school, peers, and community in socially vulnerable adolescents. Child Youth Serv Rev. 2017 Oct;81:321-331. doi: 10.1016/j.childyouth.2017.08.011. PMID: 30202142; PMCID: PMC6128354.
Glasgow, R. E., Harden, S. M., Gaglio, B., Rabin, B., Smith, M. L., Porter, G. C., Ory, M. G., & Estabrooks, P. A. (2019). RE-AIM planning and evaluation framework: Adapting to new science and practice with a 20-year review. Frontiers in Public Health, 7, 64. https://doi.org/10.3389/fpubh.2019.00064
Li, Z., Li, J., Kong, J., Li, Z., Wang, R., & Jiang, F. (2024). Adolescent mental health interventions: A narrative review of the positive effects of physical activity and implementation strategies. Frontiers in Psychology, 15. https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2024.1433698/full
Lubans, D. R., Richards, J., Hillman, C. H., Faulkner, G., Beauchamp, M. R., Nilsson, M., Kelly, P., Smith, J., Raine, L., & Biddle, S. J. H. (2016). Physical activity for cognitive and mental health in youth: A systematic review of mechanisms. Pediatrics, 138(3), e20161642. https://doi.org/10.1542/peds.2016-1642
Proctor, E., Silmere, H., Raghavan, R., Hovmand, P., Aarons, G., Bunger, A., Griffey, R., & Hensley, M. (2011). Outcomes for implementation research: Conceptual distinctions, measurement challenges, and research agenda. Administration and Policy in Mental Health and Mental Health Services Research, 38(2), 65–76. https://doi.org/10.1007/s10488-010-0319-7
Rastogi, S., Cadmus-Bertram, L., & Meyers, L. (2023). Psychosocial effects of physical activity interventions for preschoolers, children, and adolescents: Role of intervention settings. Health Education & Behavior, 50(4), 525–540. https://doi.org/10.1177/08901171221133803
Rodriguez-Ayllon, M., Cadenas-Sánchez, C., Estévez-López, F., et al. (2019). Role of physical activity and sedentary behavior in the mental health of preschoolers, children and adolescents: A systematic review and meta-analysis. Sports Medicine, 49(9), 1383–1410. https://doi.org/10.1007/s40279-019-01099-5
Robinson, T. N., et al. (2014). Social marketing and mass media interventions to promote healthy behaviors. The Community Guide. https://www.thecommunityguide.org/
