Dinys Luciano y Wendy Alba

La salud mental en la infancia y la adolescencia constituye un componente central del bienestar y del desarrollo humano. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada siete adolescentes vive con un trastorno mental diagnosticable, pero la mayoría no recibe apoyo adecuado. El World Mental Health Report subraya que los sistemas actuales de salud mental tienden a centrarse en la atención especializada, con limitada capacidad para responder en los entornos comunitarios donde niñas, niños y adolescentes viven y aprenden. La OMS llama a “transformar la salud mental para todos”, priorizando la promoción y la prevención desde los espacios cotidianos (WHO, 2022).

El Helping Adolescents Thrive Toolkit (HAT) de la OMS y UNICEF proporciona un marco técnico para la implementación de intervenciones comunitarias y escolares que promuevan la salud mental y prevengan la ansiedad, la depresión y otras problemáticas frecuentes en la adolescencia. El toolkit recomienda fortalecer las capacidades familiares, las redes sociales de apoyo, las habilidades para la vida y los servicios locales como elementos integrales del bienestar juvenil (WHO & UNICEF, 2021).

A su vez, las Guidelines on promotive and preventive mental health interventions for adolescents, también elaboradas por la OMS, sintetizan evidencia global sobre intervenciones universales, selectivas e indicadas, recomendando su integración en escuelas, servicios de salud y organizaciones comunitarias (WHO, 2020).

La promoción de la salud mental debe comenzar desde la primera infancia. El informe Early Moments Matter for Every Child de UNICEF demuestra que los primeros años de vida son determinantes para el desarrollo cerebral, emocional y social. Experiencias positivas —como la estimulación temprana y el cuidado sensible— fortalecen la arquitectura cerebral y la resiliencia, mientras que la adversidad temprana puede generar efectos duraderos en la salud mental y el aprendizaje (UNICEF, 2017).

La OMS insiste en que los sistemas de salud mental deben expandirse hacia la comunidad, acercando la atención a las personas y promoviendo la inclusión social. El World Mental Health Report recomienda fortalecer los servicios basados en la comunidad, formar agentes locales, y promover entornos escolares y familiares saludables como parte de una estrategia integral (WHO, 2022).

En la misma línea, el Banco Mundial ha reconocido que invertir en salud mental comunitaria es una prioridad económica y social. Su publicación Mental Health enfatiza la necesidad de enfoques integrados que combinen promoción, prevención y apoyo psicosocial en el nivel local, considerando la salud mental como una inversión transversal para el desarrollo sostenible (World Bank, 2023).

La evidencia internacional coincide en que el bienestar psicológico infantil y adolescente no se construye únicamente en los servicios especializados, sino en los vínculos cotidianos que fortalecen las comunidades. Promover la salud mental desde la comunidad —a través de programas escolares, redes de apoyo familiar, y entornos protectores— es una estrategia esencial para garantizar generaciones más sanas, resilientes y solidarias.

Referencias

Forma de citar: Luciano, D. & Wendy Alba. (2025, octubre). Promover la salud mental desde la comunidad: evidencia global sobre la niñez y la adolescencia. Integrativa Online DVCN

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