Dinys Luciano, Sebastián Cabral y Martín Negrete

Integrativa online DVCN

La planificación reproductiva en mujeres adolescentes y jóvenes continúa siendo un eje crítico para las políticas de salud pública en América Latina y el Caribe (ALC). A pesar de los avances en el acceso a métodos anticonceptivos, la región sigue enfrentando tasas elevadas de embarazos no planificados en estos grupos de población, lo que conlleva consecuencias importantes para su salud, educación y las oportunidades de desarrollo. Dentro del conjunto de opciones disponibles, los métodos anticonceptivos reversibles de larga duración (LARC), por sus siglas en inglés), como los implantes subdérmicos y los dispositivos intrauterinos, destacan por su alta eficacia y seguridad, además de requerir una mínima intervención posterior a su colocación.i

Sin embargo, su uso entre adolescentes y jóvenes en ALC sigue siendo limitado, lo que contrasta con la evidencia internacional que respalda su potencial para reducir embarazos no deseados y sus efectos asociados, incluyendo abortos inseguros y mortalidad materna. Esta brecha entre la eficacia comprobada de los LARC y su baja utilización por parte de las adolescentes y jóvenes sugiere la necesidad de comprender mejor los factores que influyen en su adopción y continuidad, así como las condiciones institucionales y socioculturales que facilitan o dificultan su adherencia.

La adherencia a los LARC entre adolescentes y jóvenes está moldeada por una compleja interacción de factores individuales, familiares, institucionales y sociales. A nivel personal, influyen aspectos como la edad, la percepción de riesgo de embarazo, el nivel educativo, el conocimiento sobre los métodos disponibles, y las experiencias previas con anticonceptivos. También es determinante la percepción sobre los efectos secundarios, los mitos, el miedo al dolor físico, o las dudas sobre la reversibilidad del método, elementos que afectan la decisión inicial y su continuidad.ii,iii

En el plano relacional, el entorno familiar, las parejas sexuales, y las amistades juegan un rol importante en la aceptación o rechazo del uso de los LARC, en algunos casos promoviendo su uso, pero en otros ejerciendo presión o transmitiendo creencias erróneas. A esto se suma el papel del sistema de salud, donde la falta de información adecuada, el sesgo del personal médico hacia métodos “tradicionales” o su reticencia a ofrecer LARC a adolescentes, contribuyen a una oferta limitada.

Un análisis reciente que abarcó 363 ciudades de nueve países latinoamericanos encontró que la tasa de nacimientos entre adolescentes (15–19 años) alcanza un promedio de aproximadamente 60.7 nacimientos por cada 1 000 mujeres, casi el doble del promedio global. Aunque este análisis se centró en entornos urbanos, revela que los barrios urbanos con mayores niveles de violencia y peores condiciones socioeconómicas tienden a presentar tasas más elevadas de nacimientos adolescentes.iv

Finalmente, factores estructurales como el acceso geográfico, las condiciones de confidencialidad, los marcos normativos restrictivos y la presencia o ausencia de políticas públicas efectivas también influyen significativamente en la adherencia a estos métodos. Para las adolescentes y jóvenes indígenas también enfrentan barreras culturales y estructurales.v

Aunque la mayoría de los estudios se concentran en entornos urbanos, hay evidencia limitada pero significativa que muestra divergencias por región y origen étnico. Por ejemplo, una revisión regional indica que, aunque muchos estudios agrupan los datos de toda la región, existen amplias diferencias culturales, geográficas y económicas que podrían afectar el acceso y adherencia a métodos como los LARC en comunidades indígenas o remotas.vi Se subraya una urgente necesidad de desagregar datos por etnia y residencia rural en los sistemas de información en salud, para visibilizar desigualdades y diseñar intervenciones más precisas.

En ALC, las tasas de embarazo adolescente presentan marcadas diferencias entre zonas urbanas y rurales. Un estudio basado en encuestas demográficas de siete países (Bolivia, Colombia, República Dominicana, Guatemala, Haití, Honduras y Perú) entre 1986 y 2017 reveló que las jóvenes rurales presentan menor probabilidad de reportar embarazos no deseados que las urbanas, aunque también tienen menores tasas de interrupción (aborto). Es decir, sus embarazos no planificados terminan con parto con mayor frecuencia en comparación con sus contrapartes urbanas.vii

Si bien faltan datos detallados sobre áreas rurales, el contraste sugiere que la vulnerabilidad y falta de recursos, comunes en zonas rurales, pueden traducirse en mayores dificultades para acceder a anticonceptivos modernos y evitar embarazos no deseados, incluyendo la limitada disponibilidad de profesionales de salud en áreas rurales.viii,ix

En Australia, un estudio en tres comunidades aborígenes remotas evaluó el uso y aceptación de métodos anticonceptivos a largo plazo. Encontró que la efectividad y retención de los métodos fue alta cuando se implementaron programas culturalmente adaptados, con consulta comunitaria y personal capacitado localmente.x Estos hallazgos sugieren que modelos similares podrían ser adaptables a contextos rurales e indígenas en ALC.

Un estudio cualitativo en Uganda exploró las percepciones de hombres indígenas rurales frente al uso de LARC en sus parejas. Resaltó que las creencias sobre efectos adversos, religiosas y culturales son barreras críticas que impiden su uso, incluso cuando se ofrecen servicios de salud. Se recomienda fortalecer la comunicación comunitaria, sensibilización cultural y servicios sensibles al contexto indígena.xi

Una investigación publicada en 2024 comparó adolescentes y jóvenes atendidos presencialmente versus vía telemedicina después de la inserción de un LARC. Encontró tasas de continuación similares en ambos grupos a un año, lo cual abre posibilidades para atención en zonas rurales con escaso acceso físico a servicios médicos especializados.xii

Estudios recientes en ALC destacan intervenciones prometedoras y otras con limitaciones importantes. En 2025, un análisis económico regional concluyó que incluir los LARC como opción prioritaria en la planificación familiar puede prevenir embarazos no deseados en adolescentes y generar ahorros sustanciales para los sistemas públicos de salud.xiii

En México, un análisis documental reveló que, de las políticas públicas existentes, pocas incluyen medidas operativas orientadas específicamente a adolescentes y solo una menciona la promoción de LARC con enfoque integral.xiv

La Organización Panamericana de la Salud subrayó en 2024 que los programas más eficaces combinan educación sexual integral con la oferta activa de métodos como implantes e IUDs, en contextos de confidencialidad y respeto.xv

Un estudio publicado en 2023 destacó que los mitos sobre efectos secundarios continúan siendo una de las principales causas de descontinuación, especialmente en contextos donde el personal médico no tiene formación específica para atender adolescentes.xvi En algunos entornos prevalece una desinformación, escasa conciencia y múltiples mitos en torno a los métodos LARC.xvii
En Brasil, un estudio económico de 2024 encontró que los LARC no solo son más efectivos para adolescentes, sino también más rentables en términos de costos al sistema público de salud en comparación con métodos de corta duración.xviii

Entre las estrategias que han funcionado se destacan los programas que ofrecen LARC como opción prioritaria, integrados en servicios de salud pública, cuando se acompañan de información clara, consejería adecuada y formación del personal, generan altos niveles de aceptación y continuidades más estables. Esto ha sido demostrado en escenarios concretos, incluyendo modelos adaptables dentro de ALC. De igual forma la educación sexual integral vinculada a servicios, especialmente cuando incorpora derechos, consentimiento y empoderamiento, mejora la receptividad de adolescentes hacia LARC, como promociona la OPS.

En cuanto a las estrategias que no han funcionado destacan las políticas vagas o simbólicas sin operativización clara, como en México, donde pocos instrumentos incluyen acciones estandarizadas o mecanismos de presupuesto y monitoreo. De igual forma, los programas que no abordan formación del personal ni barreras culturales, por lo que, a pesar de ofrecer LARC, enfrentan descontinuación temprana. La falta de atención al trato y a percepciones de efectos secundarios sigue siendo un problema central.xix,xx

Aunque existen estudios que abordan la continuación de la LARC al primer y segundo año, pocos han explorado la adherencia durante toda la vida útil de estos métodos (3–10 años).xxi Aún menos investigan las motivaciones detrás de la descontinuación temprana, o el impacto de multiplicidad de factores concurrentes. Se requiere más investigación longitudinal y estudios cualitativos centrados en adolescentes y jóvenes, incluyendo las diferencias y similitudes relacionadas con la diversidad geográfica, étnica, socioeconómica y de discapacidad para comprender sus trayectorias reproductivas y las decisiones en torno a los métodos LARC.

Ampliar el acceso a los métodos LARC para las adolescentes y jóvenes en ALC requiere superar barreras estructurales y culturales, pero también innovar en las formas de generar evidencia y diseñar políticas. Un enfoque integral debe combinar la distribución de métodos, la educación en derechos sexuales y reproductivos, las barreras estructurales e institucionales, la sensibilización comunitaria y la mejora del trato y las decisiones informadas en los servicios de salud. Solo así se logrará no solo aumentar la adopción inicial de LARC, sino también su uso continuo y voluntario, permitiendo que más adolescentes y jóvenes decidan libremente sobre sus vidas reproductivas.

Forma recomendada de citar este artículo: Dinys Luciano, Sebastián Cabral y Martín Negrete. (2025, agosto 1). Más allá del acceso: adherencia a métodos anticonceptivos reversibles de larga duración entre adolescentes y jóvenes en América Latina y el Caribe. Integrativa online DVCN. Washington DC.

i Margaret Sherin, Joseph Waters. Long-acting reversible contraceptives for adolescent females: a review of current best practices. Curr Opin Pediatr 2019, 31:675–68.2

ii Katz, K. R., Johnson, L. M., Janowitz, B., Carranza, J. M., & De la Cruz, A. (2020). Understanding reasons for contraceptive discontinuation in El Salvador. Revista Panamericana de Salud Pública, 44, e95. https://doi.org/10.26633/RPSP.2020.95

iii Bellizzi S, Mannava P, Nagai M, Sobel HL. Reasons for discontinuation of contraception among women with a current unintended pregnancy in 36 low and middle-income countries. Contraception. 2020 Jan;101(1):26-33. doi: 10.1016/j.contraception.2019.09.006. Epub 2019 Oct 23. PMID: 31655068.

iv Mena-Meléndez, L. (2022). Rural-Urban Differences in Unintended Pregnancies, Contraceptive Nonuse, and Terminated Pregnancies in Latin America and the Caribbean. Studies in Family Planning, 53(3), 283–300. https://doi.org/10.1111/sifp.12143

v Lawton, B., MacDonald, E. J., Stanley, J., et al. (2016). Addressing barriers to reproductive health services for Indigenous adolescents. International Journal of Indigenous Health, 18(1), 22–35. https://doi.org/10.32799/ijih.v18i1.6543

vi Gomez Ponce de Leon, R., Ewerling, F., Serruya, S. J., Silveira, M. F., Sanhueza, A., Moazzam, A., Becerra-Posada, F., Coll, C. V. N., Hellwig, F., Victora, C. G., & Barros, A. J. D. (2019). Contraceptive use in Latin America and the Caribbean with a focus on long-acting reversible contraceptives: Prevalence and inequalities in 23 countries. The Lancet Global Health, 7(2), e227–e235. https://doi.org/10.1016/S2214-109X(18)30481-9

vii Mena-Meléndez, L. (2022). Ibid

viii Braverman-Bronstein, A. (2022). Adolescent birth and health service access in rural Latin America. Revista Panamericana de Salud Pública, 46, e29. https://doi.org/10.26633/RPSP.2022.29

ix Sylvester O. Orimaye, Nathan Hale, Edward Leinaar, Michael G. Smith, and Amal Khoury:

Adolescent Birth Rates and Rural–Urban Differences by Levels of Deprivation and Health Professional Shortage Areas in the United States, 2017–2018

American Journal of Public Health 111, 136_144,https://doi.org/10.2105/AJPH.2020.305957

x Griffiths, E. K., Marley, J. V., Friello, D., & Atkinson, D. N. (2016). Uptake of long-acting reversible contraception in three remote Aboriginal communities in the Northern Territory, Australia. Medical Journal of Australia, 205(1), 21–25. https://doi.org/10.5694/mja16.00162

xi Kibonire, R. A., & Mphuthi, D. D. (2023). Perceptions of rural indigenous men on the use of LARC by their partners in Uganda: A qualitative study. Contraception and Reproductive Medicine, 8(1), 12. https://doi.org/10.1186/s40834-023-00246-8

xii Bryson, A., Gómez, M. E., & Shah, S. (2024). Continuation of long-acting reversible contraception among adolescents using in-person vs. telehealth follow-up. Contraception, 120, 65–72. https://doi.org/10.1016/j.contraception.2024.01.006

xiii Oliveira, C. A., Mendes, A. B., & Silva, J. F. (2025). Cost-effectiveness analysis of long-acting reversible contraception among adolescents in Latin America. Revista Brasileira de Saúde Materno Infantil, 25(1), 105–113. https://doi.org/10.1590/1806-93042025000100009

xiv Gómez, I., & Rodríguez, M. (2022). Políticas públicas para la prevención del embarazo adolescente subsecuente en México: Un análisis documental. Cadernos de Saúde Pública, 38(9), e00025922. https://doi.org/10.1590/0102-311XEN025922

xv Organización Panamericana de la Salud. (2024). Contraception and adolescence: Strategies for reducing unintended pregnancy and promoting informed choice. OPS. https://www.paho.org/en/news/30-9-2024-contraception-adolescence-strategies-reducing-unintended-pregnancy-and-promoting

xvi Mahajan, N., Sharma, A., & Rao, D. (2023). Are myths surrounding long-acting reversible contraceptives contributing to discontinuation in adolescents? Journal of Family Medicine and Primary Care, 12(10), 1772–1778. https://doi.org/10.4103/jfmpc.jfmpc_289_23

xvii Anant M, Sinha K, Agrawal A. Are myths surrounding long-acting reversible contraception the reason for a huge unmet need for spacing pregnancies? J Family Med Prim Care. 2021 Dec;10(12):4431-4437. doi: 10.4103/jfmpc.jfmpc_246_21. Epub 2021 Dec 27. PMID: 35280612; PMCID: PMC8884295.

xviii Estrada, F., Romero-Pérez, I., Campero, L., Hubert, C., & Villalobos, A. (2022). Public policy on the prevention of subsequent adolescent pregnancy: What type of policy prevails? Cadernos de Saúde Pública, 38(9), e00025922. https://doi.org/10.1590/0102-311XEN025922

xix Estrada, F., Romero-Pérez, I., Campero, L., Hubert, C., & Villalobos, A. (2022). Ibid

xx Durante JC, Sims J, Jarin J, Gold MA, Messiah SE, Francis JKR. Long-Acting Reversible Contraception for Adolescents: A Review of Practices to Support Better Communication, Counseling, and Adherence. Adolesc Health Med Ther. 2023 May 5;14:97-114. doi: 10.2147/AHMT.S374268. PMID: 37181329; PMCID: PMC10167958.

xxi Espinoza, H; Valdez, C; Barillas E. (2021). Uso de implantes subdérmicos en mujeres en edad reproductiva en la República Dominicana. Presentado por GIS Grupo Consultor a la División Materno-Infantil y Adolescentes (DIMIA) del Ministerio de Salud Pública de la República Dominicana a través del INSALUD y proyecto Champions of Global Reproductive Rights (PAI). Santo Domingo, República Dominicana, abril de 2021

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