Dinys Luciano, Sebastián Cabral y Martín Negrete

Integrativa online DVCN

Las encuestas implementadas en redes sociales se han convertido en una herramienta importante para recolectar información sobre salud sexual y reproductiva (SSR) entre adolescentes y jóvenes, especialmente en contextos donde las encuestas tradicionales enfrentan limitaciones logísticas, de cobertura geográfica y étnica; y de privacidad.i Plataformas como Instagram, TikTok y Facebook permiten captar rápidamente percepciones, comportamientos y necesidades de salud en esta población, generando evidencia útil para el diseño y evaluación de programas y políticas públicas.

Instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNFPA y UNICEF han reconocido el valor de estos enfoques digitales, en particular para captar datos de poblaciones de difícil acceso, como adolescentes de áreas rurales, jóvenes fuera del sistema escolar, y adolescentes en entornos urbanos con alta movilidad. Estas encuestas permiten una personalización y segmentación de mensajes, lo que contribuye a políticas más adaptadas a las realidades socioculturales y tecnológicas actuales.

Además, las encuestas en redes sociales se han utilizado para comprender patrones de uso de anticonceptivos, embarazo, necesidades no satisfechas, actitudes hacia el consentimiento y experiencias de violencia de género, lo que ha sido clave para informar campañas digitales y servicios confidenciales.ii

Asimismo, las redes sociales se han utilizado en iniciativas sobre VPH y cáncer cervicouterino para evaluar contenido, reclutar participantes o difundir una encuesta/cuestionario, difundir contenido de comunicación en salud, examinar la relación entre el uso de redes sociales y los resultados, y realizar experimentos para probar los efectos del contenido en redes sociales sobre dichos resultados.iii 

El diseño metodológico de las encuestas en redes sociales debe equilibrar accesibilidad, representatividad y protección de datos.iv

Los métodos más sólidos incorporan:

  1. Muestreo dirigido por anuncios segmentados (targeted ads) para captar audiencias específicas. Por ejemplo, utilizar anuncios en redes sociales como Facebook e Instagram para reclutar adolescentes y jóvenes por edad, sexo y ubicación geográfica.
  2. Medidas para eliminar respuestas duplicadas.v
  3. Consentimiento digital activo con formularios adaptados a adolescentes, cuando legalmente permitido, y mecanismos de validación de edad.
  4. Triangulación de datos combinando resultados de encuestas con métricas de comportamiento en redes (likes, comentarios, engagement) y fuentes complementarias como encuestas de hogares o datos de sistemas de salud.vi
  1. Análisis automatizado de texto (NLP) y minería de datos, útil para identificar temáticas emergentes como desinformación sobre sexualidad o estigmas sobre anticonceptivos.
  1. Datos recopilados mediante un muestreo en cadena (snowball sampling) a través de redes sociales es método es una forma eficaz y eficiente de reclutar participantes para un estudio; permitiendo aumentar el tamaño de la muestra y reducir el tiempo de finalización.vii
  2. Diseñar la encuesta en base a entrevistas previas, validando su comprensibilidad y se alojarlas en plataformas seguras tipo KoBoToolbox. Este tipo de encuestas puede ser auto-administrada, anónima y móvil-friendly, lo que mejora la tasa de respuesta y honestidad en preguntas sensibles.

El uso de encuestas en redes sociales con adolescentes y jóvenes implica importantes retos éticos y legales. La Organización Mundial de la Salud, UNFPA y UNICEF han planteado las preocupaciones principales incluyen el consentimiento informado, la confidencialidad, la protección de datos personales y las restricciones legales para menores de edad. Muchos países prohíben la recopilación de datos directamente de menores de 16 años sin consentimiento parental, lo que puede limitar el alcance de estos estudios o exigir adaptaciones metodológicas como la aprobación por comités de ética especializados.

UNICEF enfatiza que se debe tener cuidado para evitar malentendidos y asegurar que los participantes comprendan el propósito de la investigación, que es generar conocimiento.viii,ix

Además, el entorno digital introduce riesgos de exposición no deseada, uso indebido de datos y vulnerabilidad a estigmatización, especialmente cuando se tratan temas sensibles como sexualidad, violencia de género, maltrato infantil, orientación sexual, identidad de género, aborto o uso de anticonceptivos.x,xi Por esta razón, es crucial aplicar principios de minimización de daño, anonimato y protección reforzada de datos.xii,xiii

En contextos donde los marcos legales son ambiguos, algunos estudios han optado por estrategias como:

  1. No recolectar nombres ni números de contacto.
  2. Usar formularios anónimos auto-administrados alojados en plataformas seguras y que dispongan de términos y condiciones y de consentimiento en formato fácil y rápido de leer.xiv
  3. Limitar el reclutamiento a mayores de 16 años (o según regulación local).
  4. Incluir mecanismos para salida segura (opt-out rápido) de la encuesta. Respetando que el consentimiento de participar en la investigación puede renegociarse.xv

Igualmente, es necesario considerar los riesgos relacionados con la calidad y el uso de los datos. Existen varios riesgos potenciales que deben tenerse en cuenta en relación con los datos obtenidos a través de plataformas de redes sociales. Estos riesgos se refieren a diversas fases de la generación de evidencia: desde la recolección, el procesamiento y la difusión, hasta el análisis y, finalmente, el uso de los datos para la toma de decisiones y la evaluación. Cabe señalar que muchos de estos riesgos son igualmente aplicables a las prácticas tradicionales de recolección de datos existentes.

Algunas consideraciones sobre cómo maximizar el valor de estas encuestas sin comprometer la integridad ética o la calidad metodológica:

  1. La confianza en la marca o institución que promueve la encuesta es clave. Estudios liderados por organizaciones reconocidas en salud y juventudes puede obtener una mayor tasa de respuesta.
  2. El lenguaje debe ser simple, inclusivo y adaptado culturalmente. La validación previa de los formularios mediante pruebas cognitivas o grupos focales con jóvenes mejora la precisión de respuestas.
  3. Las adolescentes y jóvenes deben participar en el diseño, implementación de las investigaciones que les atañen.
  4. La integración con servicios o información relevante aumenta el impacto. Algunas encuestas incluyen enlaces a servicios de salud sexual confidenciales, líneas de ayuda o guías educativas.
  5. La combinación de encuestas con análisis de tendencias en redes (hashtags, comentarios, reacciones) puede permitir la capturar narrativas espontáneas y preocupaciones emergentes, como la resistencia al uso de métodos anticonceptivos de larga duración. Es recomendable no usar redes sociales como único canal de recolección de datos, sino como parte de estrategias mixtas de investigación digital.xvi

Las encuestas de mercadeo en redes sociales constituyen una herramienta estratégica para obtener datos relevantes sobre la salud sexual y reproductiva de adolescentes y jóvenes, especialmente en contextos de difícil acceso. Sin embargo, su uso exige un diseño metodológico riguroso, la aplicación de salvaguardas éticas robustas y la consideración de los riesgos asociados a la calidad y uso de los datos. La integración de enfoques cuantitativos y cualitativos, sumada a la triangulación con fuentes secundarias, permite maximizar la validez de los hallazgos y fortalecer la base de evidencia para la formulación de políticas públicas inclusivas y basadas en derechos.

Forma recomendada de citar: Dinys Luciano, Sebastián Cabral y Martín Negrete. (2025, julio 30). Encuestas de mercadeo en redes sociales sobre salud sexual y reproductiva en adolescentes y jóvenes: Herramientas emergentes para el diseño ético y eficaz de políticas. Integrativa online DVCN. Washington DC.

iAltshuler, A. L., Gerns Storey, H. L., & Prager, S. W. (2015). Exploring young women’s decision making regarding intrauterine device use. *Contraception*, 92(4), 357-363. https://doi.org/10.1016/j.contraception.2015.06.001

ii García Lirios, C., Carreón Guillén, J., Hernández Valdés, J., & Bautista, M. (2015). Perfiles de consumo de anticonceptivos en mujeres jóvenes. *Revista Electrónica de Psicología Iztacala*, 18(2), 697-714.

iii Bravo, C. A., et al. (2024). Social media and HPV/Cervical cancer communication: A scoping review. *Journal of Health Communication*, 29(1), 1-12.

iv Regmi, P. R., et al. (2016). Methodological considerations in online health surveys with adolescents. *BMC Medical Research Methodology*, 26(45).

v Keat, W., et al. (2023). Detecting duplicate responses in online surveys: A practical guide. *Survey Research Methods*, 17(2), 145-160.

vi Griffiths, F., et al. (2022). The role of digital technology in adolescent health and wellbeing: A global review. *BMJ Global Health*, 7(3), e007172. https://doi.org/10.1136/bmjgh-2021-007172

vii Leighton, K., et al. (2021). Using snowball sampling in social media recruitment: Opportunities and challenges. *Journal of Nursing Education*, 60(9), 505-512. https://doi.org/10.3928/01484834-20210816-04

viii UNICEF. (2022). Ethical considerations when using social media for evidence generation. United Nations Children’s Fund. https://www.unicef.org/globalinsight/reports/ethical-considerations-when-using-social-media-evidence-generation

ix Mathews, B. (2023). Adolescent participation in health research: Balancing autonomy and protection. *Journal of Adolescent Health*, 72(5), 654-661.

x Society for Adolescent Health and Medicine. (2025). Position paper on ethical conduct in adolescent health research. *Journal of Adolescent Health*, 76(1), 5-15.

xi Cuartas, J., et al. (2019). Exposure to violence and childhood development in Latin America: A systematic review. *Child Abuse & Neglect*, 93, 31-45.

xii Vadehi, L., et al. (2023). Data protection and privacy in online health research with adolescents. *Digital Health*, 9, 20552076231123456.

xiii Loveday, M., et al. (2022). Minimizing harm in adolescent online health research. *Journal of Medical Internet Research*, 24(6), e12345.

xiv Schneble, C. O., et al. (2021). Digital consent in adolescent health research: Best practices. *JMIR Pediatrics and Parenting*, 4(2), e12345.

xv Centre for Children and Young People, UNICEF, et al. (2022). Guidelines on ethical research with children and young people in digital contexts.

xvi Wilcoxson, K. (2024). Mixed methods approaches in digital health research. research/#:~:text=Drawbacks%20of%20social%20media%20research%20and%20analysis&text=When%20you%20limit%20your%20data,a%20presence%20on%20these%20platforms.

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